Seguros con más fraudes en México son Vida, Médicos e Incendio

Por Elizabeth Prado 30 de agosto de 2019 Tiempo de lectura estimado: 4 minutos De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), las aseguradoras son víctimas de fraude con más frecuencia de la que se podría pensar. Recaredo Arias, director general de AMIS, ha declarado que se detectan entre 300 y 400 casos de reclamaciones fraudulentas al año en los ramos de Vida, Gastos Médicos y Daños, específicamente en los siniestros de incendio.

 

Según la opinión de los expertos hay dos tipos de fraude a las aseguradoras: el blando y el duro. El primero es el que comúnmente cometen las personas que mienten al seguro para contratarlo a un precio menor o, en caso de los seguros médicos y de vida, sean candidatos a pesar que presenten padecimientos que son exclusiones.

El segundo es cuando los defraudadores mienten a la aseguradora con tal de cobrar la póliza fingiendo accidentes, lesiones, robos, incendios o pérdidas graves, en algunas ocasiones la dimensión del delito termina provocando tragedias que pueden resultar irreparables.

En los últimos años, el engaño a las instituciones de seguros se ha vuelto una práctica frecuente. De acuerdo con la misma AMIS se estima que el 10% del pago de siniestros son fraudes, esto se traduce en pérdidas monetarias de más de 13 mil millones de pesos. Los especialistas afirman que las aseguradoras son vulnerables a estos delitos, pues aún no hay mecanismos suficientemente desarrollados para evitar el engaño en pólizas. A pesar de la crisis, la AMIS ha incentivado mejores prácticas para combatir la contratación, emisión y contabilización de un seguro o el cobro de un siniestro.

Modus operandi de los defraudadores

Según declaraciones de Recaredo Arias, algunos de los casos que se detectaron fueron que las personas quieren cobrar el seguro de fallecimiento de varias personas, aun cuando éstas no han muerto, de igual modo han suplantado cadáveres o intentado cobrar el seguro de una persona que murió hace tiempo, incluso antes de contratar el seguro.

En cuanto a los seguros de gastos médicos, el fraude se da frecuentemente en las pólizas colectivas. Pues algunas veces los familiares del titular de la póliza se hacen pasar por éste o por quien se va a asegurar suplantando el nombre de otras personas.

En cuanto a los seguros de daños, muchos negocios reclaman al seguro por el siniestro de incendio, cobrando un valor superior de la mercancía de la que realmente cuesta. Por ejemplo, se dio el caso de un empresario que reclamo la póliza por incendio y declaró la pérdida de prendas de alta costura y con un valor alto, cuando se hizo el peritaje la aseguradora tomo nota que solo había retazos de tela y no existían tales prendas.

Las aseguradoras de auto también padecen fraude

En el ramo automotriz también se dan fraudes frecuentes. Entre los engaños más comunes que se dan está la reclamación de daños que ya existían con anterioridad a un siniestro, indemnización por perjuicios con valor superior al que realmente es y proporcionar datos falsos.

El director general de la AMIS apuntó que algunos conductores aseguran su carro en dos compañías distintas y reclaman la reparación de su coche por duplicado. La manera en la que se comete este delito es que el defraudador busca recrear o modificar el accidente con tal de cobrar la póliza.

Algunas veces también los ciudadanos proporcionan datos falsos como edad distinta, uso del auto diferente al estipulado en la póliza o código postal de circulación diferente, por lo que cuando quieren hacer uso de su seguro, la compañía invalida la póliza y las partes entran en controversia.

Medidas para evitar fraude en los seguros

Hasta el momento, no se tiene un historial preciso del número de engaños que se cometen a las aseguradoras, pues en la mayoría de los casos éstas resuelven la controversia no indemnizando al defraudador.

A diferencia de los ciudadanos, quienes tienen mecanismos gubernamentales para entablar quejas contra las aseguradoras como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), las aseguradoras no cuentan con éstas herramientas. Por lo que la recurrencia en estos delitos termina afectando más a los asegurados honestos, pues la consecuencia inmediata es que las compañías apliquen tarifas más altas y mayores restricciones en las exclusiones de la póliza.

Finalmente, y de acuerdo al departamento de Investigación de Fraude y Asistencia en Litigios de la consultora Ernst & Young, es necesario combatir este tipo de ilícitos por medio de procedimientos analíticos que permitan detectar comportamientos inusuales para detener el fraude. También recomienda automatizar los procesos para evitar que el error sea humano. Según E&Y solo un porcentaje de las aseguradoras cuentan con un programa antifraude y el riesgo es inminente para estas entidades financieras.

Elizabeth Prado

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