¿Cómo se afronta el desafío de las pensiones en el mundo?

Por Elizabeth Prado 31 de mayo de 2021 Tiempo de lectura estimado: 4 minutos Intentar garantizar una renta de por vida una vez han pasado los años de trabajo y uno se dispone a disfrutar de los años dorados es una de las principales preocupaciones, una vez se alcanza la madurez, al fin y al cabo la edad no solo conlleva un mayor grado de experiencia, en algunos casos puede implicar una mayor vulnerabilidad, y ante la inestabilidad financiera que viene azotando al mundo desde hace poco más de una década, explorar alternativas es una opción más que sensata.

Lo exiguo de las pensiones públicas, junto con la disminución del tamaño de las familias, que durante toda la historia en México y en el mundo, fue auténtica red de seguridad social (la natalidad nacional es ahora un tercio de lo que era hace cincuenta años, y no parece que la tendencia vaya a cambiar), hacen más importante, si cabe considerar todas las opciones, cuestionarse cómo se afronta el problema de la sostenibilidad de un sistema que necesita una base recaudatoria amplia si la pirámide poblacional se está invirtiendo, y si es adecuado invertir y a la vez explorar pensiones privadas.

Pensiones públicas sostenibles

México ni es el primer ni el último país que se enfrenta al desafío de asegurar la independencia financiera de la tercera edad sin sobrecargar de obligaciones fiscales a los cotizantes actuales. Sin ir más lejos, países como Chile o Australia ya se enfrentaron al dilema, y dado que el caso chileno ya ha sido tratado de forma recurrente, pasemos a explicar cómo la sociedad y el Gobierno Australiano solucionaron la viabilidad del sistema de pensiones.

En los años 80, el Gobierno (de izquierdas) y organizaciones de la sociedad civil australiana advirtieron el peligro que corría el sistema público de pensiones de entrar en bancarrota, ante el hecho evidente (y que en muchos países las autoridades prefieren ignorar) de que cada vez menos trabajadores soportan a más jubilados. Por lo que decidieron una reforma radical en la cual cada trabajador aportaría poco menos del 10 por ciento (eso era antes, ahora es del 12 por ciento) de su salario a un fondo personal (cada uno puede aportar más si así lo desea) y que en su conjunto ya suma más del cien por cien del PIB australiano. El fondo es invertido y, gracias a la capitalización y el retorno de las inversiones permite que los australianos se jubilen a la edad mínima de 55 años (edad que será corregida hasta los 60 para hacer frente a la realidad actual). Adicionalmente, existe una pensión pública que cubre aquellos casos no cubiertos por el fondo privado.

¿Inversión? Sí, pero como complemento

Invertir en bolsa, operar en trading apalancado con bitcoin o especular con divisas en forex, puede ayudar a generar un extra si se es afortunado y se tienen los conocimientos y la experiencia pertinentes, pero el riesgo de perder lo invertido (el apalancamiento en el trading o la posibilidad de que la bolsa caiga son riesgos que se deben tener siempre presentes) puede suponer una amenaza alta, así que de decantarse por esta fórmula debería implicar cantidades que el inversor pueda asumir sin riesgos, y no comprometer nunca vivienda, el dinero para sobrellevar el día a día, ni el capital que se invertiría en un fondo de pensiones privado, ya que en caso de salir mal el inversor quedaría en una situación peor. 

Aun así, explorar las opciones de inversiones reguladas en México nunca está de más, ya que cualquiera puede aprender y poner en práctica sus habilidades sin dinero, utilizando por ejemplo las cuentas demo que ofrecen algunos brókeres y simuladores de bolsa.

Planear más allá de nuestra marcha

Pero muchas veces la preocupación de los futuros jubilados no se centra tan sólo en asegurar sus finanzas después de la jubilación, sino también la de sus seres queridos una vez se haya cruzado el umbral entre esta vida y la siguiente. Y para ello existen los seguros de vida, mediante los cuales garantizar en parte la estabilidad financiera de la familia del finado.

Además, estos seguros pueden añadir características adicionales como por ejemplo seguros en caso de invalidez o enfermedad grave, casos en los cuales la factura médica puede aumentar sin necesidad de que se haya fallecido. Evidentemente estos seguros no cubren condiciones como la del suicidio, o no pueden contratarse en caso de haber superado un límite de edad, pero son una opción más a valorar.

Elizabeth Prado

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